De verdad, hicimos un esfuerzo para vivir en condiciones más primitivas de estilo King´s Kids, pero no… Hoy, conducimos tres horas hacia el oeste para empezar tres días en un campamento que realizan la iglesia de Kungsängen anualmente. Nos avisaron que íbamos a vivir en tiendas y que no pudimos llevar mucho equipaje porque no cabrían en los coches. Con bolsas de plástico en mano, mirábamos al cielo cada vez más negro, mientras viajábamos a través de paisajes ya típicas de Suecia con bosques y lagos doquier. Llegamos al destino con lluvia abundante y dudas como sobreviviríamos la noche. “No problem”… Asa, nuestra madre auxiliar, alquiló otro cabaña para las chicas, Chris y Eli tienen una casita a la playa y alguien trajo una caravana privada para Curtis. Estamos felices comiendo codornices (y mucha fika, claro!). Mañana actuamos para todo el grupo aquí (casi 200 personas) entre otras cosas.
Hej då!
Curtis para el equipo
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